La contaminación pasa factura. Y el sustancial coste económico que genera por las pérdidas de productividad, los gastos en atención sanitaria y los daños al medio ambiente aumentará en los próximos años, según Erik Solheim, director ejecutivo del Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (Pnuma). Ese repunte, asegura el exministro de Medio Ambiente de Noruega en el informe Hacia un planeta sin contaminación, se debe a la incidencia directa de este fenómeno en la salud y el consecuente debilitamiento de los medios de vida, en especial en las zonas rurales. Sin embargo, no todo está perdido y el estudio propone 50 medidas para hacer frente al problema.

Garantizar la calidad del aire a escala nacional y regional es la primera sugerencia del informe para cumplir las directrices de la Organización Mundial de la Salud (OMS) y abatir los costos de la contaminación atmosférica en el mundo. Los perjuicios económicos vinculados a este fenómeno ascendieron a unos 5.110 millones de dólares en 2013, sostiene el estudio de PNUMA, mientras que la mortalidad asociada generó gastos de 3.000 millones de dólares. Las previsiones para este año no son alentadoras: las emisiones de dióxido de carbono (CO2) generadas por el ser humano volverán a aumentar.

La disminución de la calidad del agua también tiene un precio, especialmente elevado para los países en desarrollo, que en un año pueden llegar a gastar el 10% del producto interior bruto (PIB) a causa del abastecimiento insuficiente de agua y saneamiento, tirando por lo bajo. El informe considera necesario aumentar el tratamiento, el reciclaje y la reutilización de aguas residuales; proteger y restaurar los humedales; mejorar la reunión y el intercambio de datos y universalizar el acceso al agua potable y el saneamiento antes de 2030.

El informe, que abre las puertas a los debates sobre contaminación de la próxima asamblea de Naciones Unidas sobre medio ambiente, que se celebrará en Nairobi (Kenia) de 4 a 6 de diciembre, también sugiere adoptar prácticas agroecológicas para hacer frente a la contaminación de tierra y suelo. Entre otras medidas, el Pnuma pide establecer directrices para la reducción y el uso eficiente de fertilizantes y plaguicidas inocuos para el medioambiente en la agricultura o rehabilitar sitios contaminados.

“Los Gobiernos tienen que actuar lo antes posible y hacer todo lo que está en sus manos para fomentar la economía verde, eliminando los subsidios para algunos combustibles, regulando los mercados e incrementando la transparencia”, asegura Solheim.

Aunque los países que firmaron el Acuerdo de París han anunciado planes nacionales para reducir las emisiones de CO2, la concentración en la atmósfera del principal gas de efecto invernadero ha marcado un nuevo récord. “Las políticas por sí solas no son suficientes para evitar un aumento de la temperatura mundial de tres grados a final de siglo”, argumenta el director ejecutivo del Pnuma, “pero existen buenas razones para creer que si se movilizan más fondos, se hacen inversiones ecológicas y se implantan modelos empresariales basados en el uso eficiente de los recursos podemos avanzar hacia un desarrollo económico más sostenible”.

Las políticas y los programas gubernamentales, insiste Solheim, tienen que ir de la mano de la innovación tecnológica y la movilización de más fondos. La responsabilidad de un planeta sin contaminación, con todo, no recae exclusivamente en la clase política. Los consumidores también pueden contribuir a la causa, adoptando un estilo de vida más respetuoso con el medio ambiente, así como las empresas, con un uso eficiente de los recursos o la reducción y una mejor gestión de los desechos. Estas prácticas, además, les pueden generar ahorros o ganancias económicas y crear empleo.

“Después de la firma del Acuerdo de París ha quedado claro que, además de implementar los planes nacionales de reducción de emisiones, hay que fomentar la cooperación y aumentar las inversiones económicas, sobre todo hacia los países más vulnerables”, sostiene Kishan Khoday, responsable para el mundo árabe de cambio climático, reducción de riesgos y resiliencia del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) en conversación telefónica desde la Cumbre del Clima (COP23), que se cierra este viernes en Bonn (Alemania).

El miércoles se lanzó en la cumbre una nueva iniciativa de ayuda dirigida a 25 países de África, Latinoamérica y el Caribe y la región de Asia y el Pacífico. El programa, impulsado por Alemania, España y la Unión Europea con el apoyo del PNUD, cuenta con un presupuesto de 42 millones de dólares hasta 2020 para acompañar a estos países en la elaboración de planes nacionales para el clima.

LAS 50 MEDIDAS

Contaminación del aire

1. Formular políticas y estrategias de la calidad del aire a nivel subnacional, nacional y regional para cumplir las directrices sobre la calidad del aire de la Organización Mundial de la Salud

2. Invertir en las redes de vigilancia de la calidad del aire, los sistemas de evaluación, la capacidad institucional y la divulgación de información al público en general para corregir las deficiencias en materia de capacidad, datos, información y concienciación

3. Reducir las emisiones procedentes de fuentes industriales y manufactureras de importancia

4. Establecer y aplicar normas avanzadas sobre emisiones de los vehículos

5. Idear vehículos híbridos y eléctricos e implantar su uso

6. Facilitar el acceso al transporte público y a la infraestructura de transporte no motorizado en las ciudades

7. Aumentar las inversiones en energía renovable y eficiencia energética

8. Mejorar el acceso a combustibles de cocina no contaminantes y a tecnologías ecológicas para la calefacción residencial

9. Proteger y restaurar los ecosistemas para evitar la erosión, los incendios y las tormentas de polvo

10. Reducir las emisiones de metano y amonio procedentes de la agricultura

11. Designar y ampliar espacios verdes en las zonas urbanas

12. Mejorar las actividades gubernamentales y empresariales en relación con el cambio climático para luchar mejor contra la contaminación local y regional

Contaminación del agua

13. Aumentar el tratamiento, el reciclaje y la reutilización de las aguas residuales para reducir al menos a la mitad el vertido de aguas residuales sin tratar a las masas de agua dulce antes de 2030

14. Adoptar y aplicar directrices nacionales para la gestión de los ecosistemas de agua dulce a fin de proteger y restaurar los humedales y otros sistemas naturales que contribuyen a la purificación del agua

15. Implantar, mejorar y armonizar sistemas de vigilancia (in situ) de la calidad y la cantidad (caudal) de las aguas superficiales y subterráneas

16. Definir normas nacionales sobre las masas de agua para ofrecer un panorama actual de la calidad de los recursos hídricos disponibles y determinar las oportunidades y los riesgos en relación con la salud de las personas y los ecosistemas

17. Mejorar la reunión y el intercambio de datos, crear capacidad para el control y la garantía de calidad de los datos y divulgar la información sobre la calidad del agua

18. Universalizar el acceso al agua potable y el saneamiento antes de 2030

Contaminación de la tierra y el suelo

19. Adoptar prácticas agroecológicas, implantar la gestión integrada de las plagas y establecer directrices para la reducción y el uso eficiente de fertilizantes y plaguicidas inocuos para el medioambiente en la agricultura

20. Reducir los contaminantes de fuentes puntuales, como los metales pesados procedentes de la industria, y los contaminantes de fuentes difusas, como los plaguicidas y los fertilizantes usados de manera ineficiente en la agricultura

21. Reducir el uso de los antimicrobianos, en especial los antibióticos utilizados en el sector de la ganadería, para evitar las liberaciones no intencionales en el medioambiente y la cadena alimentaria, e intensificar la sensibilización del público y la colaboración internacional en la investigación y el desarrollo de productos

22. Invertir en el fomento de los conocimientos de todos los actores relacionados con el diseño, la construcción, el funcionamiento y la clausura de presas de retención de desechos de minería

23. Rehabilitación de los sitios contaminados

24. Invertir en la vigilancia sistemática del medioambiente a largo plazo tras las clausuras de plantas industriales

Contaminación marina y costera

25. No descargar aguas residuales sin tratar y reducir la afluencia excesiva al medio marino de nutrientes por escorrentía procedentes de la agricultura

26. Restaurar y conservar los ecosistemas y los humedales costeros para reducir la afluencia excesiva de nutrientes y otros contaminantes como los metales pesados a los medios costeros y marinos

27. Prevenir y reducir la basura marina, incluidos los microplásticos, y armonizar los métodos de vigilancia y evaluación para facilitar el establecimiento de metas de reducción

28. Reducir o eliminar el uso de ciertos tipos de plástico (por ejemplo, microgránulos, embalaje, plásticos de uso único) y promover su recuperación

29. Elaborar marcos de gobernanza y estrategias eficientes para prevenir y reducir al mínimo la generación de basura plástica marina, en especial la procedente de fuentes terrestres, y hacer que los productores se responsabilicen más del diseño sostenible, la recuperación, el reciclaje y la eliminación ambientalmente racional de sus productos

30. Regular las fugas de desechos radiactivos al mar

31. Establecer sistemas de recogida de desechos en las zonas costeras y programas de vigilancia sistemática de la basura marina que sirvan de fundamento a las intervenciones preliminares

Productos químicos y desechos

32. Adoptar una gestión racional de los productos químicos y promover la integración de la química sostenible en los enfoques, las políticas y las prácticas empresariales

33. Reforzar la aplicación de las normas vigentes que regulan los movimientos transfronterizos de desechos peligrosos, en especial las corrientes de desechos tóxicos de los países desarrollados a los países en desarrollo

34. Intensificar la labor de implantación de alternativas locales seguras, eficaces, asequibles y ambientalmente racionales a los productos químicos de interés, como el DDT (diclorodifeniltricloroetano), los PCB (bifenilos policlorados), el asbesto, el plomo y el mercurio

35. Acelerar la aplicación de los Convenios de Basilea, Estocolmo y Róterdam, el Convenio de Minamata y el Enfoque Estratégico para la Gestión de los Productos Químicos a Nivel Internacional de manera coordinada en el plano nacional

36. Establecer y fortalecer los registros de emisiones y transferencia de contaminantes para cuantificar los progresos y suministrar datos de referencia sobre las emisiones de productos químicos

37. Facilitar información fiable y eficaz sobre los efectos de los productos de consumo durante todo su ciclo de vida

38. Introducir sistemas de etiquetado ecológicos

39. Introducir programas de responsabilidad de los fabricantes para la recogida, el tratamiento y el reciclaje en condiciones de seguridad de los desechos de la producción y el consumo

40. Fomentar los conocimientos relativos a las sustancias químicas presentes en los productos durante todo su ciclo de vida (producción, uso, consumo y eliminación)

41. Ampliar la vida útil de los productos

42. Reducir la exposición al plomo derivada del reciclaje de baterías, la cerámica, las municiones, la pintura y los sitios contaminados

43. Eliminar el uso del mercurio en una serie de productos específicos antes de 2020 y en los procesos de fabricación antes de 2025, y reducirlo en las amalgamas dentales y la minería

44. Eliminar la producción y el uso del asbesto y velar por su eliminación racional

45. Acelerar el proceso de eliminación de los PCB (bifenilos policlorados) a fin de cumplir con los plazos fijados por el Convenio de Estocolmo para la eliminación de esas sustancias antes de 2025 y su erradicación completa antes de 2028

46. Divulgar más información sobre la presencia de productos químicos en el medioambiente, en los seres humanos y en los focos de contaminación, y seguir de cerca los datos al respecto

47. Reducir al mínimo la generación de desechos y mejorar su recogida, separación, reutilización, reciclaje, recuperación y eliminación definitiva mediante la formulación y aplicación de marcos normativos y reglamentos a nivel nacional y subnacional

48. Eliminar la descarga incontrolada y la quema a cielo abierto de desechos

49. Aumentar la recuperación de materiales y energía de los desechos, en especial mediante el reciclaje

50. Reducir el desperdicio de alimentos en las cadenas de valor, en especial con respecto a los consumidores

Fuente https://elpais.com/elpais/2017/11/07/planeta_futuro/1510069313_081746.html